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Descubrieron para el mundo, el alma de un continente nuevo



Presentado por Schmidt Christmas Market


En este óleo que ilustra este artículo y que data de 1856, que está en Berlín en la Brandenburg Academy of Sciences and Humanities, aparecen Humboldt y Bonpland en el Amazonas venezolano a las márgenes del río Casiquiare, el pintor austriaco Eduard Ender inmortalizo la hazaña de este par de científicos en tierra americana que a la luz de las comodidades de viaje de las que gozamos hoy, es de un tamaño monumental y una aventura verdaderamente romántica e irrepetible, considerando además que, debió haber sido hecha a lomo de caballos, mulas y por las carretas de aquella epoca.



Antes de comenzar su viaje, Humboldt había escrito que su propósito sería: “investigar cómo se entretejen todas las fuerzas naturales, la influencia de la naturaleza muerta sobre el mundo vivo animal y vegetal”. Sus palabras y motivos son una similar definición de la rama de la biología que hoy conocemos como Ecología, expresado muchos años antes que Ernst Haeckel propusiera dicho término por vez primera en 1869.


Alejandro de Humboldt, era un polímata: geógrafo, astrónomo, humanista, naturalista y explorador alemán, considerado el padre de la Geografía Moderna Universal, fue un naturalista de una polivalencia extraordinaria. Sus investigaciones le llevaron desde Europa a América del Sur y la del Norte hasta Asia Central.



Aunque fue Cristóbal Colón quien se tropezó por primera vez con la costa del continente suramericano aquel agosto de 1498, justo en lo que hoy es Macuro en la actual Venezuela, y aunque durante los años de la conquista, todos aquellos personajes protagonistas de ella, incluyendo a los curas que fueron recorriendo el territorio interior fundando caseríos misiones y algunas ciudades, pero fue por la trascendencia y profundidad, de su trabajo 300 años después de aquella epopeya la razón por la cual el Libertador Simón Bolívar afirmo refiriéndose a Humboldt que: “Fue el verdadero descubridor de Suramérica…, ya que su trabajo ha sido más útil para nuestra gente que el trabajo de todos los conquistadores.”

Pero adentrémonos en aquella Aventura, e imaginémonos como acompañantes de aquellos dos personajes a lo largo de toda su travesía.


Gracias a una autorización del rey de España, Humboldt y Bonpland salieron de La Coruña a bordo de la corbeta de guerra Pizarro el 5 de junio de 1799 y 14 días después hicieron escala en las islas Canarias, donde organizaron una expedición para subir hasta el cráter del volcán Teide.


Retomaron el rumbo hacia las Indias Españolas con dirección a La Habana y México, pero una epidemia de fiebre tifoidea desatada en la embarcación los hace desviarse hacia Tierra firme y desembarcar en Cumaná al oriente de la entonces Capitanía General de Venezuela, el 16 de julio de ese año.



Desde allí recorrieron la península de Araya, y recorrieron lo que hoy llamamos Cumanacoa, el valle de Caripe, la cueva del Guácharo, fueron los primeros en observar el Lago de asfalto de Guanoco conocido también como Lago Bermúdez, al sureste del hoy estado de Sucre, las misiones de San Fernando y otros lugares del oriente venezolano.


Luego partieron hacia al puerto de La Guaira, haciendo escala en Higuerote, desde donde Bonpland continúa el viaje por tierra.


El 20 de noviembre llega Humboldt a La Guaira y emprende marcha hacia Caracas. Allí se encuentra con Bonpland y son recibidos por el gobernador y capitán general Manuel de Guevara Vasconcelos, quien se ocupa de atenderlos.

Ya instalados, se dedican a explorar los alrededores de Caracas y el 2 de enero de 1800 ascienden al cerro El Ávila, acompañados por Andrés Bello.



Luego se trasladan a Antímano y posteriormente a los valles del Tuy y Aragua, La Victoria, Turmero, Maracay, Valencia, Guacara, Las Trincheras y Puerto Cabello.

Desde allí pasan a Calabozo y San Fernando de Atabapo, la Guayana venezolana y recorren los pueblos de misión hasta llegar a San Carlos de Río Negro. Exploran el río Orinoco, sus afluentes y en particular el brazo Casiquiare efluente que comunica las cuencas del Orinoco y el Amazonas, anomalía geográfica que une a la cuenca del río Orinoco con la del río Amazonas al conectar al primero con el río Negro de Brasil.


Visitan Angostura (actual Ciudad Bolívar) y desde allí se dirigen a El Pao, Barcelona y Cumaná, terminando así un recorrido por Venezuela, para luego embarcarse a Cuba, donde efectúan investigaciones científicas y etnológicas por tres meses, partiendo entonces a Cartagena de Indias, Colombia.



Recorren el río Magdalena hasta Honda, de allí van a Bogotá. Luego de varios meses se dirigen a Ecuador, donde resalta su ascensión al Pichincha y al Chimborazo, cuya cima es el punto más alejado del centro de la tierra. Continúan Humboldt y Bonpland su expedición en busca de las fuentes del río Amazonas en ruta hacia Lima, Perú.


Aunque los expedicionarios pretendían cruzar el Pacífico, terminan viajando a la Nueva España, hoy conocida como México. Entran por Acapulco, exploran el área, para dirigirse luego a la Ciudad de México y de allí a Veracruz. Luego de varios meses de estudios, regresan a Cuba. Una vez allí, Humboldt le escribe una nota al presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson (1743-1826), también científico, quien los invita y hospeda en la Casa Blanca.


Esta exploración y descripción del nuevo mundo aparecería en el libro “Viaje a las regiones equinocciales del nuevo continente” escrito entre 1799 y 1804 y distribuido en 5 tomos, el cual constituye apenas un tercio del contenido total de los diarios escritos por el naturalista durante esos cinco años de exploración.



No existe duda que las complejas observaciones de Humboldt y Bompland sobre la geografía, los pueblos, la fauna, la flora, y los fenómenos naturales continúan siendo relevantes para la ciencia. Han pasado poco más de 200 años del viaje del naturalista, pero sus textos siguen siendo actuales.


La expedición Humboldt-Bonpland se ocupó del estudio de los recursos naturales (flora, fauna, minerales, ríos, suelo, etc.), así como de la observación de las costumbres indígenas y del resto de la sociedad. Bonpland fue el encargado de recolectar las plantas, la mayoría de ellas desconocidas por la ciencia de la época y de colaborar con Humboldt en la redacción posterior de varios trabajos, cuyos resultados se publicaron en 1914 y años sucesivos.




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